Biomasa: Qué es y cuáles son sus beneficios

En una definición global, la biomasa es cualquier fracción biodegradable de productos y residuos de origen biológico procedente de actividades agrarias y pesqueras (residuos agrícolas y ganaderos), de la silvicultura (residuos forestales), así como la fracción orgánica de los residuos industriales y municipales, o de plantas acuáticas y algas.

Biomasa

En el contexto energético, la biomasa puede considerarse como la materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía.

La biomasa, como recurso energético, puede clasificarse en biomasa natural, residual y los cultivos energéticos, aunque también podemos clasificarla según su procedencia en estos 6 grandes grupos:

Agrícolas: Residuos de cosechas y cultivos energéticos agrícolas.

Forestal: Residuos procedentes de la limpieza de los bosques, de podas, y de cultivos energéticos forestales.

Ganaderas: Residuos del ganado como son los purines y los estiércoles.

Industriales: Residuos orgánicos procedentes de la industria alimentaria, maderera, y papelera.

Urbanas: Fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos.

Acuosas: Proceden de las plantas acuáticas y de las algas.

Biomasa troncos

La valoración de la biomasa se realiza mediante procesos mecánicos, termoquímicos o biológicos, y puede hacerse a través de cuatro procesos básicos mediante los que puede transformarse en calor y electricidad: combustión, digestión anaerobia, gasificación y pirolisis.

El concepto de biomasa es muy amplio, y a través de él conseguimos pellets y astillas, biogás, biodiesel, bioalcohol, biocarburantes avanzados, o biohidrógeno, entre otros.

Cuando la biomasa se procesa para uso energético se convierte en un biocombustible, que puede ser sólido (astilla, pellets o pequeños cilindros de madera triturada y prensada, hueso de aceituna limpio, etc.), líquido (biocarburantes líquidos, como biodiésel o bioetanol) o gaseoso (biogás o gas de síntesis).

Si la transformación da lugar a generación de electricidad, calefacción o biocombustibles se conoce como bioenergía, y se puede separar en dos grupos dependiendo de su utilidad final:

Biomasa térmica: el uso de biocombustibles en calderas, estufas, hornos o chimeneas produce calor para climatización (frío y calor), agua caliente sanitaria o proceso industrial.

Biomasa eléctrica: los biocombustibles se utilizan en calderas para producir vapor que se aprovecha en una turbina para generar electricidad. También pueden transformarse en gases (biogás en procesos de digestión anaerobia o gas pobre en procesos de gasificación) que se utilizan en turbinas de gas o motores alternativos.

El uso de la biomasa está en crecimiento, aunque hay algunos países que ya llevan un largo bagaje, como puede ser Suecia, en la que el 20% de su energía proviene de biomasa. Lo que nos indica el gran potencial que existe en el aprovechamiento de los residuos, que pasan de ser un problema para el medio ambiente, a ser un valor para la sociedad.

La biomasa es un gran campo de generación de empleo a nivel local, generalmente a nivel rural, en recogida, transporte y transformación. Según Deloitte y la Comisión Nacional de la Energía (CNE) se muestran la gran capacidad de creación de empleo que supone la valorización energética de la biomasa: entre 36 y 28,7 empleos por MW instalado. Destacan también en sus estudios, que la mayor parte de los empleos se dan en zonas rurales, lo que contribuye a fijar población en estas áreas y a su desarrollo industrial.

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