Cómo ahorrar en el aire acondicionado

Con la llegada del verano y las subidas de temperaturas, comienza la guerra entre tener una factura eléctrica impagable o pasar calor en casa. En este post intentaremos ayudaros a tener la casa fresca sin quedarnos con la cartera vacía con unos consejos sobre como elegir el aparato de aire acondicionado y unos hábitos de uso que nos ahorrarán mucho dinero. 
aire acondicionado
Alguno dirá, ¿ qué tienen que ver los hábitos de uso con el ahorro energético en el aire acondicionado si para bajar la temperatura voy a utilizar igualmente el aire? Algunos piensan que la eficiencia energética es, o no usar nada que consuma energía, o usar los aparatos más caros del mercado, sin embargo, la eficiencia energética consiste en la reducción de consumo de energía, manteniendo los mismos servicios energéticos, sin disminuir el confort ni la calidad de vida. 
¿ Imposible?, espero que con esta publicación, al menos creemos un interés entre los incrédulos, nos deis el beneficio de la duda y lo comprobeis por vosotros mismos. La mayor parte de los consejos, además de ser de sentido común, no cuesta esfuerzo llevarlos a cabo.
Pero dejémonos de parlotear y vayamos al grano. Aquí vienen los consejos. 

Escoger el aire acondicionado que más nos conviene: este punto es para el que está pensando en comprar un aparato nuevo o para el que, aprovechando las subvenciones existentes, quiere renovar su aire acondicionado. 
Primeramente, el equipo más potente o el más barato no se traduce siempre en la mejor elección. Una de las claves para conseguir un consumo inteligente es poner atención en la etiqueta energética del dispositivo, ya que hay aparatos que consumen hasta un 60% más de electricidad para el mismo nivel de prestaciones. 
Por otro lado, no es lo mismo refrigerar un ambiente pequeño que un espacio grande. Los metros cuadrados, sin embargo, no son el único indicador para elegir la potencia. Depende mucho de la climatología del lugar, la orientación de la vivienda, su grado de aislamiento y el tipo de acristalamiento, etc. Lo importante es que se haga un buen estudio de la carga térmica del hogar. Hay que ponerse en mano de profesionales tanto para el diseño como para la instalación.
Es útil consultar los comparadores como el de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y averiguar si nos podemos beneficiar del Plan Renove, subvención autonómica que fomenta la renovación de viejos equipos por aparatos nuevos y más eficientes.

Vigilar y regular la temperatura: Un error muy común es poner el aire acondicionado a una temperatura más baja de la deseada, con el objetivo de enfriar más rápido la estancia. De esta manera, lo único que conseguiremos que suba más rápido el coste de la factura: cada grado que bajamos en el equipo implica un consumo adicional del 8%. 
El equipo trabaja a su máximo rendimiento hasta llegar a la temperatura deseada, y no tarda un tiempo excesivo en alcanzarla. De acuerdo con el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), la temperatura más adecuada en los hogares durante el verano se sitúa entre los 22 y los 25 grados, con un nivel de humedad que oscile entre el 45% y el 60%. Por otro lado, se aconseja que la diferencia entre la temperatura externa y la interior nunca supere los 12 grados, por el choque térmico que podría provocar el pasar de un ambiente a otro.

Ubicación del termostato, del equipo en el exterior y de los interiores: Para que el termostato refleje correctamente la temperatura, no hay que colocarlo en zonas con corrientes, por ejemplo en proximidad de una puerta, ni con radiación solar directa, ni cerca de fuentes de calor, como pueden ser bombillas incandescentes, un horno, un televisor, etc. 
Los aparatos externos tienen que estar apartados de la radiación solar directa, porque esta puede empeorar su rendimiento o causar que el equipo se apague. Por otro lado, hay que colocarlos donde haya suficiente espacio para que circule el aire, ya que necesitan ventilación. 
En el interior, hay que considerar también que una sola máquina no será, muy probablemente, capaz de enfriar todas las habitaciones de nuestro hogar. Tener uno o más aparatos depende mucho de la conformación de la vivienda: si, por ejemplo, el salón tiene orientación sur y la habitación norte, contar con más de un equipo aumentará el confort y permitirá tener un mejor control de la temperatura. 

Usar el aparato de manera eficiente: En primer lugar, debemos cerrar las puertas y las ventanas cuando decidamos ponerlo en funcionamiento, para evitar que el frío se disperse y se vaya por los pasillos o a las habitaciones que utilizamos menos. Asimismo, impediremos que la brisa que desprende nuestro aparato entre en contacto con la corriente caliente del exterior.
En segundo lugar, hay que dedicar algo de tiempo a la limpieza del equipo. Se aconseja limpiar los filtros split de pared un par de veces por temporada. Es fácil, solo hay que levantar la tapa, quitarlos y limpiarlos. Se pueden aspirar o lavar con agua. Para los filtros de conducto, la tarea es algo más complicada, ya que normalmente están colocados en el falso techo. En este caso, con quitar la suciedad solo una vez por temporada será suficiente, en los manuales que vienen con las máquinas dan instrucciones sobre como desmontarlos y limpiarlos.
También hay que estar pendiente del funcionamiento del aparato: si el aire que desprende no sale tan frío como cuando lo instalamos, puede que haya problemas con el fluido refrigerante. En este caso habrá que llamar un técnico para que revise el funcionamiento del equipo y restablezca la carga correcta.

Uso de otros sistemas contra el calor: Los aparatos de aire acondicionado no son el único remedio al calor. Existen otras maneras, complementarias y más económicas, para reducir la temperatura interna de nuestro hogar. Por ejemplo, ventilar en las horas más frescas del día, a primera hora de la mañana y por la noche, y mantener en penumbra la casa durante el resto del día. Otros aliados, sobre todo si nuestra vivienda está expuesta al sol, serán los toldos, las persianas y las pérgolas. 
Habrá también que intentar usar los electrodomésticos que producen calor, como el horno o la plancha, en las horas menos cálidas del día, y procurar alternar el uso del acondicionamiento con ventiladores, que son más económicos, tanto de techo como de pared. Estas sencillas prácticas nos pueden hacer ahorrar hasta un 30% en el consumo de aire acondicionado.

Estos son algunos consejos, ¿ conocéis alguno más?, ¿ os ha quedado alguna duda?, esperamos vuestros comentarios. 

Ya sabéis, si estos temas os parecen interesantes, compartir este post con vuestros conocidos. Tener muchos lectores nos anima a seguir adelante.